lunes, 7 de mayo de 2012

Canción.

Te veo, tan distante y tan hermoso. Te anhelo, siento el aire de tus besos en mis ojos. El deseo de rozarte con la punta de mis dedos duele más cuando recuerdo los millones de pisadas que daría por llenarte de mi aliento, por ocupar ese lugar a tu lado y leerte en este cuento, sin rencor de lo prohibido y sin rastro de lamentos.
Imagino el sabor de tu cuello, el color de tu saliva y el olor de tus placeres. Quiero ver en vivo el resplandor de tus pupilas y probar tus labios en su atardecer, cuando ya no aguantes más esa tensión de lo imposible, tenerte en mi mano un largo rato y hartarme del silencio que predije en esta noche.
Seamos nuestros de una vez, hablemos con la piel, quememos espuma y algodón, sintamos con la voz el paisaje de este juego, este amor obnubilante que te envuelve en un pétalo de sol. Unamos nuestra sombra, seamos un color, busquemos una nube con el nombre de los dos, abramos la ventana y que el viento se desplace acariciando el tobogán de nuestros brazos atrapados. No me sueltes nunca más, no volvamos hacia atrás, ya me aterra este sabor que se siente si no estás...

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