domingo, 30 de octubre de 2011

Spread Your Wings

Es como esa ansiedad que me da cuando te voy a ver esta tarde. 
Pero al mismo tiempo, no llega ni cerca de lo feliz que me siento cuando estoy con vos.

sábado, 29 de octubre de 2011

Quisiera no tener que pedírtelo

Decime vos, qué hago yo con este amor que tengo encima, que me aplasta la cabeza y me pesa como un elefante. Sugerime un lugar en donde pueda ofrecerlo, derrocharlo, o simplemente tirarlo, como si fuese basura, como si no sirviera (y de paso, decime de qué me sirve). Decime vos, que sabés que te pertenece, y que al parecer no te agrada.
Quisiera que este puto amor fuera de helado, de chocolate, de caramelo, de cosas lindas, de lo que quieras. Quisiera que fuera lo que en realidad querés, y no este pesar encima mío, que soporto para que no te pese a vos. Que igual te pesa, porque te pesa verme también.
Quisiera que tuviéramos algo de fuego entre los dos, porque creo que solo yo tengo fuego. Ese fuego que no se apaga con cualquier cosa, que me quema cuando estás cerca, que cuando te beso quiero más, que con tu rechazo se aviva, se enfurece y sufre.
Quisiera que no fuéramos un par de casados después del aniversario numero veinticinco, quisiera que fuéramos lo que somos, jóvenes, sedientos de esa cosa que me da vergüenza decirte.
Quisiera que no te moleste verme desnuda, que me veas, que tu mano fría calme el calor de mi suave piel de dragón, que tus dedos se entrelacen con mi pelo, que tu boca se perfume con mi cuerpo.
Quisiera que te dejaras llevar por tus ganas de hacerlo, que de dormir. Quisiera que no fueras tan cerrado para conmigo, quisiera que me des todo tu ser.
Quisiera tirar tus molestias a la basura, y así poder acariciar tu pelo, y tus brazos, y tu pecho.
Quisiera que tuvieras las mismas ganas de besarme que yo tengo para con vos. Quisiera que en vez de frenarme las disputas con un "basta", me callaras con un beso. Quisiera que te acurrucaras un rato en mi pecho después de todo lo que hacemos...
Quisiera no existir nunca más para no ROMPERTE LA VIDA.

lunes, 17 de octubre de 2011

Te inflo, te reviento, te arreglo. Te inflo...

Yo que sé si no entendés que siempre te tengo en cuenta, que no me importa un carajo nadie más que no seas vos. Y aunque no estuviste conmigo esta tarde, ni lo vas a estar hasta no sé qué día, no me importa, soy esa loca que te espera, esa loca que ya no soportás y que tal vez no querés ni ver, ni escuchar, ni leer, ni recordar. Pero te espero a ver si me amás un poco, pero me conformo con ese “yo también”, pero me alegro cuando me respondés,  pero pienso que no te importa, pero eso no lo sé…
A veces me detesto por tener la razón (la tengo, no podés negarlo), por querer escuchar una respuesta por más que la misma duela. Me odio porque después de decirte todo me arrepiento (por fuera), me retracto, pero sigo con lo mismo porque no soporto más ese silencio. A ver si entendés: ME MATÁS, lentamente, de a poco.
Y lo peor de todo es que cuando me retracto, lo hago porque pienso que te “reviento” con mis “exigencias”, con mis reclamos de cariño y de respuestas. Y lo peor de todo es que me arrepiento y empiezo de nuevo, porque no soporto mentirme a mí misma. Y lo peor de todo es que me retracto de nuevo porque creo que, ahora sí, DE VERDAD TE REVIENTA. Y lo peor, ahora sí peor, es que rompo en llanto por sentirme tan monstruosamente insoportable con vos, y creo que llorar es lo que menos soportás de mí, y lo que más hago últimamente y sin querer… Porque lo que menos quiero hacer ahora es llorar, quisiera poder estar un poco más feliz… Quiero decir, lo estoy, estoy feliz de poder tener al menos esta parte de tu amor, que no sé si es amor (para mí lo es). Si no lo es, bueno, puedo conformarme con esto, puedo estar bien así, al punto de llorar un poco más de lo normal, al menos un tiempo. Pero creo que puedo llevarlo adelante, hasta que sea una costumbre, hasta cansarme de llorar, o simplemente hasta resignarme. Pero si realmente es eso, si es amor, lo único que pido, lo que te SUPLICO, por la sangre que corre en mis venas, por mis lágrimas, por mi ser, es que no me dejes caer más, no quiero derrumbarme nunca más. No quiero ser la persona más infeliz de la tierra, no quiero tener esta sensación que tengo ahora, de querer llorar por una tristeza que no conozco, no quiero llorar sin motivos, porque eso es lo que hace la gente que es infeliz.

Despacito una lágrima cae, casi a propósito, por el surco nasolabial, como si tratara de marcarlo un poco más para que no se borre ese recuerdo de mi sonrisa, como reclamándome que está cansada de caer siempre por “tal motivo”. 

Me pregunto si le das importancia a las cosas que escribo. Me gustaría que lo hicieras, ya que sabés que todo lo que escribo es para vos. 
Y también me odio por eso, por que todo lo que está en mi cabeza es para vos.