Queríamos esconder todo detrás de una pluma. Queríamos escribir con esa pluma en la piel del agua. Queríamos tomar el agua y evaporarnos, elevarnos en una nube perfumada con los pétalos, esos que queríamos robarnos en un intento de ser viento, y volar sobre ellos.
Querías mirar al sol con los ojos bien abiertos, enceguecer con ese resplandor que no ves en mí. Querías cerrar los ojos y recordarlo en tus párpados pegados.
Quería sorprenderme con tus actos vacíos, con tu cariño reciclable, con tus besos ajenos...
sábado, 31 de marzo de 2012
miércoles, 28 de marzo de 2012
Tu música.
A veces respiro hondo.
A veces veo cada cosa con atención, miro.
A veces saboreo cada comida y disfruto.
A veces escucho música para inspirarme.
A veces toco, siento la textura de todo.
A veces el tiempo es tiempo y nada más.
A veces cierro los ojos e imagino un mundo nuevo.
A veces respiro...
Pero apareciste vos y me falta el aire, porque quiero.
Apareciste vos y vivo un sueño entero, y lo mantengo en un recuerdo.
Apareciste vos, mi tiempo es infinito, y no algo más que gastar.
Apareciste vos y solo quiero sentir tu piel.
Y cuando estoy con vos, mi música es tu voz.
Y cuando estoy con vos lo único que quiero probar son tus besos.
Y lo único que quiero ver es tu universo, tu perfección tan abstracta...
Y me falta el aire porque quiero.
miércoles, 21 de marzo de 2012
Nube.
La vida es una sola, una porque no sabemos si hay más. La vida es una, el objetivo es demostrar lo que somos capaces de dar.
Cuando miro para atrás no me arrepiento de nada, y veo que no existe un error del cual arrepentirse, y todo lo que hice me trajo hasta lo que tengo hoy, y cada cosa transformó mis sueños y levantó cada ilusión en mí.
Cuando miro a los horizontes infinitos, a las posibilidades que me hacen sentir tan desnuda, insegura... me hacen sentir ese miedo a quién sabe qué cosa, tal vez a lo impredecible, a que me arrebaten el futuro, la gente a mi alrededor, el amor.
Cuando miro a un costado te veo, quiero caminar con vos para adelante, hacia lo desconocido. Ver qué pasará. Quiero sostener tu mano pero te escapás de mí, intento ser algo importante para vos, alguien excepcional. De todas maneras no me cuesta nada intentarlo de nuevo, crecer es insistir en lo mismo más de una vez. No te pido más que comprensión y ese amor que fingís, que aunque lo sepa me hace bien. Solamente es algo más que quiero hacer, despertarme de un sueño al amanecer y verte a mi lado respirando, con los ojos cerrados. Tenerte aunque no seas mío completamente.
Aunque ahora que lo pienso con claridad, tengo más miedo a perderte, y terminar el camino con la persona equivocada...
Tal vez me estoy llevando la vida por delante, y la razón es tan simple... No quiero perderme nada, y quiero demostrarte que las cosas pueden cambiar hasta en el transcurso de un simple parpadeo. Y de eso se trata, de cambiar esa manera que tenés de ver las cosas, tal vez algún día me veas como algo más.
Aunque ahora que lo pienso con claridad, tengo más miedo a perderte, y terminar el camino con la persona equivocada...
Tal vez me estoy llevando la vida por delante, y la razón es tan simple... No quiero perderme nada, y quiero demostrarte que las cosas pueden cambiar hasta en el transcurso de un simple parpadeo. Y de eso se trata, de cambiar esa manera que tenés de ver las cosas, tal vez algún día me veas como algo más.
viernes, 9 de marzo de 2012
Cuando pienso en vos
¿Que es lo que estarás haciendo en este momento?
Yo estoy nadando en el mar de mis recuerdos, recorriendo las postales imaginarias de una cumbre que corona esa montaña de emociones, donde siempre se aparece tu persona. Ese fantasma de las noches que guardé en un cofre, protegiendo con lujo de detalles cada una de las reacciones que tu creatividad, tan infinita, desataba en mi memoria.
Me pregunto si pensás en estas cosas. Si esperás con estas ansias. Si soltás en un suspiro una fracción de esta inquietud que empieza en la punta de mis cabellos y termina en esa línea tan delgada, que distingue la planta de mis pies con el aire sobre el cual camino, cuando pienso en vos.
El último momento impulsivo de mi vida dejó una secuela en mi interior:
El viento balancea suavemente las amapolas bajo mis pies.
Caigo sobre un colchón de algodón recién cosechado.
Con los ojos cerrados siento un perfume que me recuerda a vos.
La música va trotando con sus cascos herrados de plumas, jugando a hacerme cosquillas en el oído.
Me ahogo en el recuerdo de cada beso, trato de salir a flote con la advertencia de que no existe nada más que un límite, frágil como el cristal, entre lo que siento, y el amor.
Entonces vuelvo a ser yo.
sábado, 3 de marzo de 2012
Él
Él irrumpe del sueño a mi sorpresa, cuando jugando a hacer el amor, me habla de una conexión que hace tiempo buscaba. Él me pide tranquilidad en medio de la lluvia torrencial de mi pasión. Él esconde tan mal el amor en sus acciones, enredando mis pensamientos, mis emociones.
Con anécdotas de él y yo podrían crearse más de mil canciones, y lo haría, si no supiera que a mi alcance sólo tengo sus inquietas supersticiones.
Una poesía suya espolea un cimarrón galope en mi pecho. Una melodía se compone en mi cabeza con el pasar de ciertos hechos. Una sinfonía de suspiros, de manos que se entrelazan, de caricias que sus labios le regalan a mi cuello.
Él me disfruta mientras mi imaginación recorre todos estos pensamientos, como si supiera cuáles son exactamente esos pecados que tientan mis expresiones. Él invade mi suelo, recrea mis sueños más intensos y discretos. Él va conociendo de a poco cada uno de mis secretos.
Es irónico cómo, a mi parecer, él subestima mi frágil autocontrol, mientras me pone a prueba, jugando conmigo a ser su barquito de papel.
Pero cuando los vientos cambien y mis velas arrastren esta sensación incógnita, voy a esperar con mis ansias inútiles a que él cruce a nado el mar, rogando por mí.
Con anécdotas de él y yo podrían crearse más de mil canciones, y lo haría, si no supiera que a mi alcance sólo tengo sus inquietas supersticiones.
Una poesía suya espolea un cimarrón galope en mi pecho. Una melodía se compone en mi cabeza con el pasar de ciertos hechos. Una sinfonía de suspiros, de manos que se entrelazan, de caricias que sus labios le regalan a mi cuello.
Él me disfruta mientras mi imaginación recorre todos estos pensamientos, como si supiera cuáles son exactamente esos pecados que tientan mis expresiones. Él invade mi suelo, recrea mis sueños más intensos y discretos. Él va conociendo de a poco cada uno de mis secretos.
Es irónico cómo, a mi parecer, él subestima mi frágil autocontrol, mientras me pone a prueba, jugando conmigo a ser su barquito de papel.
Pero cuando los vientos cambien y mis velas arrastren esta sensación incógnita, voy a esperar con mis ansias inútiles a que él cruce a nado el mar, rogando por mí.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)