martes, 27 de diciembre de 2011

Estoy acostumbrándome.

Estoy observando mejor las cosas para ser apta en tu ambiente, no soy Ella, pero soy "algo así", y creo que por ahora me siento bien de esa forma. Estoy aprendiendo a usar esta correa y este bozal imaginarios, que a veces desaparecen y ponen en juego mi "autocontrol" de juguete made in china. Siento que me estás poniendo a prueba, y no quiero reprobar. Pero me cuesta más que matemáticas, siempre me llevé esa materia, siempre me costó hasta el punto de odiar a la profesora. Pero en tu materia no tengo maestro alguno, no existe un manual, un instructivo para aprenderte más. Y meditándolo, ahora si, llego a darme cuenta de que yo soy el juguete, soy una marioneta que deleita cómo la manipula tu comportamiento. Creo que soy feliz, y es tan irónico... 
¿Estoy acostumbrándome? 



domingo, 18 de diciembre de 2011

¿Por qué terminamos?

Estoy cansada de echarme la culpa cuando no la tengo, y sin embargo lo sigo haciendo, por que mi amor por vos es eso, es el pesar de tus errores en mi corazón, que te perdona, que busca el vestigio de la pasión que hubo en nosotros alguna vez, alguna vez que recuerdo como si fuera un primer sueño.
Yo quiero entenderte, quiero construirte y desarmarte, quiero inflarte de mi amor, quiero llenarte.
Quiero esperarte siempre, y despertarme junto a vos. Quiero levantarme todos los días escuchando tu respiración, quiero conectar las yemas de mis dedos con tu piel, creer que querés todo esto conmigo y nadie más.
¿Por qué terminamos? No ví mi reflejo en vos, te sofocó mi llanto, me ahogué en una tristeza que no sé si inventé yo, o alimentó tu indiferencia.
Ese abrazo de la esquina enganchó mis esperanzas a tu espalda. Y esa vez que vos me viste deshizo la imagen de lo que era, reemplazándola por una máscara que mostraba fortaleza.
¿Dónde estuvo tu lucha, mas sino escondida dentro tuyo?  ¿Crees que tu resentimiento por mi actitud es mas fuerte que mi no-resignación por tu falta de afecto? Porque yo te espero, siempre te espero, porque te quiero más de lo que debería.
La resignación es un suicidio cotidiano