Nací con el defecto de darle importancia a cosas sin valor.
Anoche me dormí escuchando una canción y pensando en esa situación, qué locura, pensando en una situación que ni siquiera existió. Pero te voy a decir una verdad: Yo sí creo que nuestro amor no existe, no te asustes. Disfrazo las cosas que no debería hacer en cosas que me gustan, y eso es algo que me sale muy bien. Pero ¿sabés qué pasa? no tengo la fuerza suficiente para despegarte de mi cabeza. Me inventé una mentira que ahora creo yo misma. Creé una filosofía que sigo sola, mientras todos los demás me miran como a una loca, me critican y me quieren resolver las ideas. Sin embargo mi mente sigue girando en torno a un cuento que imaginé, una fábula que estuvo a pasos, o mejor dicho "prendas" de ser una memoria.
La gente me dice que estoy equivocada, que voy mal y tratan de darme consejos. Y yo hago como que escucho, para no perder la costumbre... Imaginate, si no sigo mi propio consejo, ¿qué te hace pensar que te escucharía a vos? ¿Qué creés que pienso cuando querés darme una ayuda? Si cuando te doy mis consejos me baso en hipótesis (para nada absurdas) que pongo a prueba y no me resultan A MÍ. Es irónico, porque todo te sale bien a VOS, y yo estoy afuera mirando todo y preguntándome si di un paso en falso en mi ejemplo, pensando en qué me habré equivocado, si estas haciendo exactamente lo que yo te dije, y cuando quiero ver que pasa, me doy cuenta en donde estoy parada. Me doy cuenta de que mi suelo es un volcán, agrietado y con las puertas al mismísimo infierno.
A lo mejor no debería ser tan buena, no tendría que tratar de ayudarte, y simplemente ver cómo tu torpeza va desmoronando todo lo que yo podría construir con simples palabras habladas.
¿Quién conquista a la bestia? Será que me equivoco de persona y de táctica cuando trato de ayudarme a mí, y hacer mis cosas.
martes, 31 de enero de 2012
lunes, 9 de enero de 2012
Explotar
A veces se siente como ahora, como querer decirte todo, como tener solamente este recurso y, como siempre, no recibir tu respuesta. Y así te lastimo más, no me gusta lastimarte. Pero yo también estoy herida, cansada de caerme, de quebrarme por cada esperanza que rompés en mí.
Valoro cada cosa que hacés por mí, pero de verdad veo que me falta mucho para estar a tu altura, para ganarme lo que tuve una vez en un corto lapso de mi vida. Veo que no puedo ser lo que es ella para vos. No soy ella, no soy ella y te amo más.
No puedo cambiar ni pretender cambiarte, no sé por qué lo intento todavía, si nuestro amor se desgasta, es un caramelo, es dulce, pero no es para siempre. El amor empalaga, entonces, hay que disfrutarlo de a poco, y tal vez yo lo pido a cucharadas, y no debería... Pero es lo único que te pido y se lo das a alguien más... O ni siquiera a "alguien más", sino a ella.
No sé por qué lloro si solamente es amor, y no sé por qué pienso que solamente es amor.
No sé por qué creí que iba a dar vuelta tu vida, si ya estabas en tu nube.
No sé por qué quise conquistar tu corazón con una cosa tan insulsa y sin sabor como mi amor.
Ya no hagas fuerzas para quererme, porque el cariño es algo que sale sin presión. Y erróneamente te presioné, y creí que podría conseguirlo.
Arruiné tus cosas, dejaste algo que querías por algo que te da igual.
Y si me equivoco, acaso ¿es difícil explicarme las cosas? Quisiera estar equivocada, y saber que estoy equivocada.
Valoro cada cosa que hacés por mí, pero de verdad veo que me falta mucho para estar a tu altura, para ganarme lo que tuve una vez en un corto lapso de mi vida. Veo que no puedo ser lo que es ella para vos. No soy ella, no soy ella y te amo más.
No puedo cambiar ni pretender cambiarte, no sé por qué lo intento todavía, si nuestro amor se desgasta, es un caramelo, es dulce, pero no es para siempre. El amor empalaga, entonces, hay que disfrutarlo de a poco, y tal vez yo lo pido a cucharadas, y no debería... Pero es lo único que te pido y se lo das a alguien más... O ni siquiera a "alguien más", sino a ella.
No sé por qué lloro si solamente es amor, y no sé por qué pienso que solamente es amor.
No sé por qué creí que iba a dar vuelta tu vida, si ya estabas en tu nube.
No sé por qué quise conquistar tu corazón con una cosa tan insulsa y sin sabor como mi amor.
Ya no hagas fuerzas para quererme, porque el cariño es algo que sale sin presión. Y erróneamente te presioné, y creí que podría conseguirlo.
Arruiné tus cosas, dejaste algo que querías por algo que te da igual.
Y si me equivoco, acaso ¿es difícil explicarme las cosas? Quisiera estar equivocada, y saber que estoy equivocada.
lunes, 2 de enero de 2012
Hoy.
A veces nos encaminamos hacia una colisión y no lo sabemos. Ya sea por accidente o intencionalmente, no podemos evitarla.
Una mujer en París iba a ir de compras. Pero olvidó su abrigo y regresó por él. Al agarrar su abrigo, sonó el teléfono. Se detuvo a contestarlo y habló un par de minutos. Mientras la mujer hablaba, Daisy estaba ensayando para bailar en La Ópera de París. Mientras ensayaba, la mujer ya había colgado y había salido a buscar un taxi. Un taxista había dejado a un pasajero y había parado a tomar un café. Todo este tiempo, Daisy había estado ensayando. Ese taxista que había dejado un pasajero antes y había parado a tomar un café recogió a la dama del abrigo, a quien previamente se le había ido otro taxi. El taxista paró para dejar pasar a un peatón que había salido a trabajar minutos tarde porque no puso la alarma. Mientras que el hombre que despertó tarde cruzaba la calle, Daisy había acabado de ensayar y estaba dándose una ducha. Mientras ella se duchaba, el taxi esperaba que la dama del abrigo recogiera un paquete, que no estaba envuelto porque una empleada había roto con su novio, y se le había olvidado. Ya con el paquete envuelto, la mujer, de regreso en el taxi fue bloqueada por un camión. Mientras, Daisy se estaba vistiendo. El camión se fue y el taxi se pudo mover, mientras Daisy, la última en vestirse, esperaba a una amiga con una agujeta rota. Mientras el taxi estaba parado en un semáforo, Daisy y su amiga salieron por atrás del teatro.
Si una sola cosa se hubiera alterado, si la agujeta no se hubiera roto, o el camión se hubiera movido antes, o el paquete hubiera estado listo porque la chica no hubiera roto con su novio, o ese hombre se hubiera despertado minutos antes, o el taxista no hubiera parado a tomar un café, o la mujer hubiera recordado llevar su abrigo y se hubiera tomado otro taxi, Daisy habría cruzado la calle y el taxi habría pasado de largo. La vida es una serie de incidentes y vidas que se cruzan, fuera del control de nadie.
Ese taxi no pasó de largo, y ese taxista estaba distraído, y ese taxi atropelló a Daisy.
Una mujer en París iba a ir de compras. Pero olvidó su abrigo y regresó por él. Al agarrar su abrigo, sonó el teléfono. Se detuvo a contestarlo y habló un par de minutos. Mientras la mujer hablaba, Daisy estaba ensayando para bailar en La Ópera de París. Mientras ensayaba, la mujer ya había colgado y había salido a buscar un taxi. Un taxista había dejado a un pasajero y había parado a tomar un café. Todo este tiempo, Daisy había estado ensayando. Ese taxista que había dejado un pasajero antes y había parado a tomar un café recogió a la dama del abrigo, a quien previamente se le había ido otro taxi. El taxista paró para dejar pasar a un peatón que había salido a trabajar minutos tarde porque no puso la alarma. Mientras que el hombre que despertó tarde cruzaba la calle, Daisy había acabado de ensayar y estaba dándose una ducha. Mientras ella se duchaba, el taxi esperaba que la dama del abrigo recogiera un paquete, que no estaba envuelto porque una empleada había roto con su novio, y se le había olvidado. Ya con el paquete envuelto, la mujer, de regreso en el taxi fue bloqueada por un camión. Mientras, Daisy se estaba vistiendo. El camión se fue y el taxi se pudo mover, mientras Daisy, la última en vestirse, esperaba a una amiga con una agujeta rota. Mientras el taxi estaba parado en un semáforo, Daisy y su amiga salieron por atrás del teatro.
Si una sola cosa se hubiera alterado, si la agujeta no se hubiera roto, o el camión se hubiera movido antes, o el paquete hubiera estado listo porque la chica no hubiera roto con su novio, o ese hombre se hubiera despertado minutos antes, o el taxista no hubiera parado a tomar un café, o la mujer hubiera recordado llevar su abrigo y se hubiera tomado otro taxi, Daisy habría cruzado la calle y el taxi habría pasado de largo. La vida es una serie de incidentes y vidas que se cruzan, fuera del control de nadie.
Ese taxi no pasó de largo, y ese taxista estaba distraído, y ese taxi atropelló a Daisy.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)