Decime vos, qué hago yo con este amor que tengo encima, que me aplasta la cabeza y me pesa como un elefante. Sugerime un lugar en donde pueda ofrecerlo, derrocharlo, o simplemente tirarlo, como si fuese basura, como si no sirviera (y de paso, decime de qué me sirve). Decime vos, que sabés que te pertenece, y que al parecer no te agrada.
Quisiera que este puto amor fuera de helado, de chocolate, de caramelo, de cosas lindas, de lo que quieras. Quisiera que fuera lo que en realidad querés, y no este pesar encima mío, que soporto para que no te pese a vos. Que igual te pesa, porque te pesa verme también.
Quisiera que tuviéramos algo de fuego entre los dos, porque creo que solo yo tengo fuego. Ese fuego que no se apaga con cualquier cosa, que me quema cuando estás cerca, que cuando te beso quiero más, que con tu rechazo se aviva, se enfurece y sufre.
Quisiera que no fuéramos un par de casados después del aniversario numero veinticinco, quisiera que fuéramos lo que somos, jóvenes, sedientos de esa cosa que me da vergüenza decirte.
Quisiera que no te moleste verme desnuda, que me veas, que tu mano fría calme el calor de mi suave piel de dragón, que tus dedos se entrelacen con mi pelo, que tu boca se perfume con mi cuerpo.
Quisiera que te dejaras llevar por tus ganas de hacerlo, que de dormir. Quisiera que no fueras tan cerrado para conmigo, quisiera que me des todo tu ser.
Quisiera tirar tus molestias a la basura, y así poder acariciar tu pelo, y tus brazos, y tu pecho.
Quisiera que tuvieras las mismas ganas de besarme que yo tengo para con vos. Quisiera que en vez de frenarme las disputas con un "basta", me callaras con un beso. Quisiera que te acurrucaras un rato en mi pecho después de todo lo que hacemos...
Quisiera no existir nunca más para no ROMPERTE LA VIDA.
No hay comentarios:
Publicar un comentario